Biografía

Antonio Ávila (Maracena, Granada, España, 13 de Marzo de 1952, Fallece en Granada en 1984). Artista español.

Antonio Ávila pasó su infancia y adolescencia en Francia en Burdeos, donde obtuvo el Bachillerato en 1971. Fue allí donde se sumergió en la cultura de este país, escuchando a Jacques Brel, Léo Ferré y descubriendo la pintura, una de sus primeras pasiones. (Giotto, Piero della Francesca, Botticelli, Leonardo da Vinci, Durero, Rembrandt…). A su regreso a España en 1978 obtiene una beca “Serem” para estudiar fotografía en el “Photocentro” de Madrid y luego realiza un curso de Artes Gráficas en Atarfe (Granada).

“La existencia del ser humano no se puede desarrollar fuera de la acción, puesto que la Existencia no es algo que se da, sino que se hace. Se hace para existir: Hay que hacer la existencia. Para ser y ocupar un lugar en el espacio y en el tiempo es imprescindible actuar. Aunque esta actuación nos parezca vana o ridícula en comparación con nuestros propósitos o ideales, no nos queda otra alternativa”.Estamos condenados a actuar si queremos SER. Escrito bajo la arena.

Varias certezas ineludibles pueblan los poemas de A.A, la verdad de la muerte y la de la vida, el tiempo que la mayoría de los mortales llenamos o rellenamos con aquello que no es más que pura intrascendencia, ese SER (SEIN) y ese otro más complejo DEBER SER (SOLLEN), en esa dialéctica juega nuestro autor, salpicado por un Universo poblado de Memoria, tomando instantáneas de su propia realidad, porque “El perpetúo presente es la eternidad”. A.A crítica a las apariencias, que no son más que desorden y locura y al mismo tiempo lee y relee a los que le precedieron, el autor necesita unas coordenadas donde ubicar su propio Universo, crear su estética a partir de una ética en la que lo esencialmente bello es su norma fundadora (Canon Horaciano de lo dulce et utile) y como Ortega y Gasset dijese “El hombre solo tiene proyectos líricos”.

“Soy de esa clase de débiles que se pueden fortalecer, al sol de un gran ideal”.

El hombre, según Heidegger, no es un receptáculo, es decir, una pasividad que recoge datos del mundo, sino un estar-en, A.A. estuvo en el mundo de una forma bien presente, sin tapujos fue creando y re-creando una obra minuciosa que jugaba y juzgaba su propio tiempo. En la cabeza de nuestro autor, fueron apareciendo personajes que saltaban de la poesía, al collage y se colaban por los resquicios de un guión en el que todo lo anterior se fundía en un solo universo. Antonio, partía en su creación de una incomprensión total de todo aquello que le rodeaba y es así como crea su propio universo